Hoy, el campo de la Medicina Estética nos permite conseguir unos resultados maravillosos que resaltan la belleza de la mujer sin la necesidad de pasar por el quirófano.

Conseguir una piel suave y tener un aspecto cuidado e hidratado, una coloración uniforme con el poro invisible y un cutis luminoso es el primer paso para poder resaltar esa belleza. Pero también podemos mejorar la textura de nuestros labios, atenuar el código de barras, disminuir las arrugas horizontales de la frente, del entrecejo y de las patas de gallo, suavizar los surcos nasogenianos que atraviesan nuestra cara desde la nariz a la boca, y que cuando comienzan a hundirse nos dan un aspecto cansado, caído y envejecido. O también resaltar los pómulos de un modo casi inapreciable, más bien como un  toque estratégico para que, sin maquillaje, tengamos un punto de luz en esa zona que resalte nuestra mirada.

Los ojos y la boca son las obras de arte de la cara de una mujer y conseguir lucirlos y mantenerlos frescos y juveniles, son la clave para un buen resultado en nuestro  trabajo de rejuvenecerte.

Igualmente el cuello, el escote y las manos son susceptibles de tratar y rejuvenecer con las técnicas de las que disponemos, y son partes de nuestro cuerpo que nos acompañan y deben estar armónicas y ser coherentes con el resto de nuestra imagen.

Para todo ésto, nuestras herramientas terapéuticas son las siguientes: