Bótox

El tratamiento con toxina botulínica es un verdadero arte, nada mecánico ni estandarizado, sino al contrario,un tratamiento absolutamente personalizado para cada paciente. Atrás quedó la imagen de "susto" con la que vimos a  actrices famosas y que tan mala publicidad le hicieron al botox. Caras que mostraban unas miradas "paralizadas" casi "asustadas e inexpresivas" e incoherentes con sus expresiones. Todo lo contrario a lo que buscamos hoy con su uso, que es conseguir un aspecto "relajado" que transmita tranquilidad y serenidad.

La toxina botulínica es una proteína purificada (en laboratorio y con los máximos controles de calidad sanitaria), que aplicada directamente sobre el músculo produce su relajación durante aproximadamente 4-6 meses y así rejuvenece nuestro aspecto y suaviza con naturalidad los rasgos de expresión y las arrugas faciales.

Este efecto produce una disminución de los movimientos de la piel al no ser arrastrada por los músculos faciales al contraerse, dejándola descansar durante el tiempo que dura el tratamiento y ayudándola de este modo a atenuar claramente los efectos del cansancio del rostro, de manera que esta mejoría se mantenga en el tiempo frenando el proceso de envejecimiento.
 
Además de este efecto por el descanso del movimiento cutáneo, la principal indicación de la toxina botulínica, es la de corregir y eliminar las arrugas del tercio superior de la cara; es decir, el entrecejo, las patas de gallo que se forman alrededor de los ojos y las marcas transversales de la frente.

Es imprescindible que el tratamiento con toxina botulínica sea absolutamente personalizado para poder obtener el éxito deseado. Existen unos puntos de inyección y unas dosis que se consideran las más adecuadas para cada zona, pero ahí la experiencia y los avances constantes en esta maravillosa técnica, nos permiten individualizar cada sesión y trabajar fusionando la ciencia con el arte. Perseguimos un resultado natural que se insinúe con elegancia y con un equilibrio armónico de nuestra expresión, pero sin que "se note". Creo que eso es lo que perseguimos todas las mujeres.

La primera sesión es siempre la más espectacular, pero la que menos dura, y es con las siguientes sesiones con las que vamos consiguendo unos resultados cada vez más naturales y duraderos. Es entonces cuando los efectos rejuvenecedores del Bótox son claramente visibles durante más de medio año y hasta ocho meses desde su aplicación. Al cabo de este tiempo, el tratamiento puede repetirse. El resultado es cada vez mejor, y la prevención del envejecimiento resulta más efectiva, puesto que las arrugas no llegan a pronunciarse.

La técnica es sencilla, se realiza en una sóla sesión y no dura más de 20 minutos, y los resultados aparecen a los 3 , 4 ó 5 días, siendo óptimos a los 10-15 días, que es cuando se ha conseguido el equilibrio deseado y el resultado final. Tras la inyección, en las siguientes 4-6 horas es muy importante no manipular la zona tratada para no provocar la difusión de la toxina a los músculos adyacentes que no queremos que se vean afectados por el efecto de relajación.

¿A qué edad puede empezarse el tratamiento?

Es recomendable empezar los tratamientos alrededor de los 40 años o incluso antes, si ya empiezan a aparecer arrugas de expresión. Un claro ejemplo es la arruga del entrecejo que muchas mujeres aún más jóvenes tienen marcadas por su expresión, o por el gesto de enfocar en las miopes o la fotofobia sobretodo en las mujeres de ojos claros. Tratarla cuanto antes evitará que el músculo implicado en este gesto arrastre la piel hasta el punto de formar una cicatriz en la superficie de la arruga, cicatriz que ya no desaparecerá por completo tratando sólo con Bótox.